¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UN MÉDICO GENERAL Y UN MÉDICO INTEGRAL E INTERCULTURAL?

Comúnmente se cree que la diferencia entre un médico especialista y un médico general radica en la profundidad del conocimiento, pues el especialista, conoce un pequeño ámbito de la ciencia médica, olvidando todo lo demás. Esto no significa que el especialista, tenga un conocimiento ni entendimiento mayor o mejor, del problema salud enfermedad, la visión fraccionada de la realidad no siempre es la mejor, Para Morín, la inteligencia parcelada, compartimentada, mecanista, disyuntiva, reduccionista, rompe lo complejo del mundo en fragmentos separados, fracciona los problemas, separa lo que está unido, unidimensionaliza lo multidimensional. Es una inteligencia miope que termina normalmente por enceguecerse (1). Pero, respondiendo la pregunta ¿cuál es la diferencia entre un médico general y uno integral?, la gran diferencia radica en cómo se acercan al conocimiento y que hacen con este.

El medico integral aplica la filosofía, en su vida, lo que le convierte no solo en un médico diferente sino en un ser humano diferente, consiente de sus limitaciones, intenta llevar adelante una ética de vida, todo esto desde la racionalidad y el pensamiento crítico,

La filosofía es algo que a nadie interesa, no tiene ninguna importancia en ningún plan estudiantil en nuestros países, posiblemente porque enseña a pensar y criticar, y la crítica a nadie le conviene. Para Mario Bunge (2), el médico hace filosofía sin saberlo. Si se interesaría en leer algo de filosofía, talvez, lo ayudaría a responder preguntas como: ¿qué significa ser médico?, o ¿qué tipo de conocimiento es el conocimiento médico?

La palabra filosofía, es prioritariamente inquisitiva, pregunta por todo y cuestiona todo, inclusive a sí misma, a diferencia de la ciencia, no tiene pretensiones de evidencia, ni tiene pretensiones de verdad, pero, aspira a ser universal.

La filosofía, está basada en la razón lógica, es una construcción del mundo occidental, responde a procesos históricos, es decir, experiencias particulares de ciertos pueblos. Para lograr ser un “saber del mundo” busca ser adoptada por todas las culturas (adaptación cultural). La filosofía incluye los mitos y la razón, para entender todos los problemas, pero no de manera particular, sino en forma integral (cosmovisión).

La tarea de entender el mundo en forma fraccionada, se la deja a las denominadas ciencias, otra diferencia de la filosofía con estos otros saberes, es que la preocupación principal de la filosofía es por el “sujeto que sabe”, el objeto de análisis es el propio “sujeto filosofante”, por eso se autodefine como autoconciencia del mundo.

La filosofía ha nacido de la curiosidad que tiene el hombre por entender y explicar todo cuanto le rodea, pero no es el saber por saber, ni investigar por investigar, el saber debe ser cuestionado.

Para Aristóteles existen tres tipos de saberes, el saber hacer (techne), el dominio de la técnica que es muy promovido en las facultades de medicina con grandes avances y desarrollo de las denominadas subespecialidades médicas, (ecografía, endoscopia, laparoscopia, biología molecular etc.), pero todo “hacer” tiene un “saber hacer” esa es la teoría, que en nuestro caso permite interpretar un examen técnico y darle un valor en el paciente, esa es la ”filosofía medica”, la sociedad, valora las técnicas y desvaloriza la teoría, para el mundo la filosofía es improductiva.

Otra forma de saber es el saber hacerse, es una tarea de construcción como seres humanos o como “ser médico”, a esto Aristóteles denomina “poiesis” y “autopoesis”.  Habermass y Morín rescatan este concepto de Aristóteles, en la que se denomina, Teoría de la Complejidad, visto así, la filosofía es una ética que dilucida todo aquello que tenga que ver con la vida, que permite la convivencia con “los otros” entendiendo a estos como diferentes pero complementarios a nosotros (3) (4). Para Nelson Reascos, en Latinoamérica, la filosofía es cultura y ética lo que significaría que es un estilo de vida y debería estar más cerca de las convicciones que de las certezas, manteniendo su carácter principal que es el pensamiento crítico (5).

Tener conciencia de la limitación de la medicina, y de sí mismo

Como seres humanos somos seres para la muerte y el dolor, la comprensión racional de ese dolor, que la vida nos depara a todos, puede convertir una experiencia desbastadora en una experiencia de vida. Recuperar la experiencia de “la vida como tragedia”, significa devolver la humanidad a la práctica médica.
La vida tiene sentido cuando entendemos que siempre debemos buscar el gozo, pero inevitablemente también encontraremos el dolor, en forma de rechazo, abandono, enfermedad, perdida, el dolor, no está reservada solo para los pacientes, sino también para el médico.
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Entender que no somos libres, ni ejercemos una profesión liberal

Respondemos a poderes que ni siquiera percibimos, estudiamos en Instituciones educativas, que también están atadas, trabajamos para otras Instituciones médicas, engranadas a un sistema mayor. Formamos parte de unas familias a las que condicionamos y nos condicionan, de una sociedad que nos exige el éxito de la acumulación económica y el ascenso social, somos como diría Heidegger, es un ser arrojado al mundo “Dasein ser en el mundo “. Estamos como toda la humanidad, insertados en un contexto de cosas y personas, un mundo, que nos precede y que condiciona nuestro existir, que tiene elaborado un proyecto para nuestra vida, trascenderse a sí mismo como proyecto, es la tarea más difícil para todo individuo (6).

El ser humano es aquel que por el sólo hecho de ser en el mundo es capaz de captar el mundo, de conocerlo y poder moverse en él. Ese conocer el mundo tan básico, que no es evidentemente teórico, es simplemente un “saber moverse” en el mundo. El recién nacido no hace un discurso sobre el hambre, ni requiere de conocimientos sobre la psicología maternal para lactar. Pero esto no es privativo del niño ni de los animales: exactamente de la misma manera, el adulto en su cotidianidad se mueve en el mundo de una manera pre-teórica, no científica ni filosófica. Y ese comprender el mundo de manera tan básica, que es puramente afectivo, es la base constante en todos los seres humanos (7).

El ser humano es, un ser para la libertad: no es bueno ni malo completamente, es las dos coas a la vez, es aquel que tiene en sí la potencia de llegar a ser; es el único, entre todos los demás entes posibles, que puede pensar y elegir qué quiere llegar a ser, y que se modela y remodela constantemente. Puede ser Gandhi o Hitler, puede crecer y generar vida a su alrededor, cobijar lo que ama, enaltecer y hacer crecer su mundo, o puede decrecer hacia los niveles más bajos de la existencia y generar a su alrededor muerte y corrupción (8)

Adquirir una conciencia histórica

Para Gadamer no hay un estado de neutralidad frente a las cosas, sin que hay una comprensión anticipadas de las cosas, lo que significa en otras palabras que no podemos evitar tener prejuicios; y el mayor de todos los prejuicios es el prejuicio contra todo prejuicio. Ninguna otra generación tuvo este tipo de conciencia histórica, esto significa, que hay un nuevo sentido de lo histórico, es decir, pensar en el horizonte histórico es pensarse hoy junto con todo el bagaje del pasado (9). El médico, debe reflexionar desde su propio presente, del “aquí y ahora”, cuestionando la “mitología histórica médica”, llena de héroes que acabaron con las enfermedades o salvaron a la humanidad. Dejar de mentirse sobre la profesión de médico, como un trabajo sacrificado que se basa en una vocación de servicio a los más necesitados, debe llevar a la frustración y autocritica de lo que consideraba único y especial.

La medicina al igual que todas las otras profesiones está al servicio del mercado o de la burocracia, mas no del paciente. El medico consiente de que se perdió la tradición de la medicina, debe buscar transformar el sistema médico y la medicina, ese es su compromiso político, a través de promover otras miradas, otras perspectivas de lo que hasta ahora aceptamos como verdades absolutas (5).

COMO APRENDIMOS A SER MEDICOS

La epistemología, o filosofía de la ciencia, es la rama de la filosofía que estudia la investigación científica y su producto, el conocimiento científico.

Hay en efecto diferentes formas de conocer, diferentes estilos de aprender, pero todos ellos se fundan en una forma de ser propia del ser humano: la capacidad de conocer el mundo afectivamente. No se trata de que algunos prefieran conocer el mundo de una u otra manera, no se trata de que algunos lo conozcan afectivamente y otros sean más intelectuales, ni de que ciertas culturas sean así y otras no. Si la ontología fundamental de Martín Heidegger ha sido capaz de mostrar que todo individuo, por racional que sea, siempre aprende lo que aprende desde un sustrato originario que nunca es teórico ni racional, que tiene que ver más bien con una cierta afectividad de la cual, el mismo individuo, nada sabe, pues le permanece oculta: el ser humano aprende de manera no teórica antes de haber comenzado siquiera a pensar. Pero no sólo eso: uno de los logros de Heidegger fue mostrar que en todo momento el adulto, al igual que el niño, sigue a lo largo de toda su vida aprendiendo de esa misma manera: aprende desde una cierta disposición afectiva que permea todo aquello que conoce. Pensamos que conocemos el mundo racionalmente, pero siempre se nos escapa la disposición afectiva, que es la que va a hacer que aprendamos o no aprendamos, que comprendamos de cierta forma las cosas o no lo hagamos. (10)

Ya sea que se trate de un científico o un agricultor, de un filántropo o un asesino, todos se mueven en el mundo y en su cotidianidad comprendiendo el mundo de manera pre-teórica. Lo que nos hermana como seres humanos, es que conocemos el mundo de manera puramente afectiva y funcional. No hacemos teoría de la gravedad para arrojar una piedra, no teorizamos sobre espacios arquitectónicos para abrir una puerta: simplemente en la cotidianidad usamos el mundo funcionalmente y nos movemos en él desde una cierta afectividad básica de la cual no somos conscientes. La relación médico paciente es un acto emocional no teórico, los cambios de estilos de vida son actos afectivos, el cumplimiento de una recomendación terapéutica depende de las emociones no del razonamiento, tomar conciencia de esta realidad debe llevar a romper con pretensiones positivistas, de cambiar el mundo realizando talleres de educación para la salud (11).

Ahora bien: esto no implica que no exista el aprendizaje puramente teórico: el mundo nos muestra varios ejemplos de ello, y negarlo sería tan inútil como absurdo. Pero lo que sí implica es que de la misma manera en que se aprende medicina de manera teórica, se aprende a llegar a ser médico de manera afectiva, porque el ser humano aprende a ser, en general, de esa manera. La teoría se debe al estudio y al magisterio: el SER, se debe al aprendizaje afectivo y a la puesta en práctica de aquello que se aprendió afectivamente, y en ese sentido, el SER se debe en gran medida al ejemplo lo que denominamos tutoría (12).

La ontología es el estudio del SER. como fundamento de todos los fundamentos, en tanto existe, el ser es uno aunque no único, es integral o múltiple, pero indivisible, Este SER, se relaciona con varios entes a la vez, sean biológicos, psicológicos, sociales y espirituales, pero es el SER el que determina los demás entes, no al revés, aceptar lo contrario es aceptar que los órganos determinan al ser (teoría de la enfermedad), o que los entes sociales determinan al ser (teoría de los determinante sociales), toda división del ser es didáctica, no real

La axiología, es la rama de la filosofía que estudia los valores y su utilidad. El objetivo de esta rama da la filosofía es el estudio de los valores en sí mismos desde el punto de vista conceptual, material y moral.

El médico, en su ejercicio diario está llevando a cabo la fundamental acción ética de mostrarse ante los demás: de mostrar su “ethos”, esto es, su carácter humano, ante los demás. Y los demás, los que están junto a él, aprenden aún sin comprender lo que están aprendiendo. Sea bueno o malo, el médico residente, aprende, lo que el médico tutor dice y lo que el médico tutor hace. Aprenden lo que la vida y la muerte pueden ser, o lo que puede el amor y el consuelo, pues se aprende a ser médico de la misma manera en que se aprende a SER un ser humano. No se nace humano, se llega a ser quien se es, construyéndose día a día, a través del pensamiento crítico, o nunca se llega a SER, a pesar de la edad y los años de experiencia (13).

Hay entonces una responsabilidad en cada médico, sea éste consciente de ello o no. A cada paso que da, deja una huella que los demás sabrán apreciar: él educa a través de su estilo de vida, a los otros médicos, a las enfermeras, a los pacientes, a los familiares: la actitud de un médico siempre es por delegación social, para bien o para mal, ejemplar.

Por su forma de vida, de una manera meramente afectiva, el médico enseña a los demás su concepción de lo que implica SER médico, su concepción del valor de la vida, de la muerte y de otros valores como la solidaridad o el amor, a esto denominamos ética:y  ontología, y epistemología, las cuales no pueden ser aisladas, son partes de una totalidad que llamamos filosofía.

El pensamiento lineal o vertical es la manera tradicional del pensamiento, es decir, aquella que se desarrolla generalmente durante la época escolar y en donde se aplica la lógica de manera directa y progresiva. El hemisferio izquierdo del cerebro humano es el responsable de razonar en forma secuencial (que sigue un esquema fijo) y temporal, permitiéndonos llegar a conclusiones sin tener que evaluar las estrategias posibles para resolver determinados problemas.

Este tipo de pensamiento sigue una dirección recta, y por lo general es empleado en cuestiones de índole técnica y científica, y en menor grado en situaciones de la vida cotidiana, se limita a aquellos aspectos de la experiencia que admiten someterse a la experimentación controlada y permiten la medición de variables que solo cambian de forma regular y que, por tanto, pueden ser tratados con el aparato conceptual de la matemática lineal e incluidos en los modelos mecánicos, llevó a la construcción de un “cuerpo máquina” abstracto e idealizado. Un autómata guiado por leyes simples, mecánicas, que siguen una linealidad causa-efecto.

El cuerpo humano, que surge de este modo de concebir el mundo, es un cuerpo abstracto y desvitalizado, una cáscara mensurable, un arquetipo de “valores normales”, un conjunto de “aparatos”. Un cuerpo separado de la psiquis, de la emocionalidad, del conocimiento, de los otros seres humanos, y del medio ambiente.

El paciente, descuartizado, diseccionado en “aparatos” y “sistemas”, aislado de su medio nutriente su contexto, el cuerpo peleado con la mente. El hombre separado de la comunidad, la persona del organismo, la humanidad del cosmos. Esta fue la expresión en el campo de la salud que tomó el pensamiento moderno, que privilegia la sustancia respecto del proceso, la materia en relación a la forma, la estabilidad por sobre la transformación, en suma, la simplicidad mecánica a la complejidad de la vida (14).

Este pensamiento no resultó estéril, por el contrario, construyó un abordaje y una práctica médica que obtuvo importantísimos y resonantes éxitos, pero que de ninguna manera son la garantía de su verdad, y menos aún de su validez ilimitada. El universalismo del modelo médico hegemónico basado en la concepción mecánica de la ciencia de la simplicidad has sido uno de los obstáculos más poderosos para que podamos, producir nuevos sentidos (15).

El positivismo es el sistema filosófico que admite únicamente el método experimental y rechaza toda noción a prior; y todo concepto universal y absoluto. En su sentido más estricto designa la doctrina que comprende no solo una teoría de la ciencia sino también una reforma de la sociedad y una religión. Para algunos, el positivismo era una doctrina del saber; para otros, era una norma para la sociedad y tina regla de vida para el hombre.

Consiste en no admitir como válidos científicamente otros conocimientos, sino los que proceden de la experiencia, rechazando, por tanto, toda noción a priori y todo concepto universal y absoluto. El hecho es la única realidad científica, y la experiencia y la inducción, los métodos exclusivos de la ciencia.

Para el Neopositivismo del Círculo de Viena los únicos enunciados que pueden ser considerados como científicos son los sometidos a la lógica y planificación empírica y los que no son sometidos a la lógica son considerados absurdos o sin sentido. La ciencia debe atenerse a la lógica y entrar en un sistema que esté en contradicción.

Se considera que la verificación no puede ser total y absoluta sino parcial e interpretativa y que se realiza en el conjunto sistemático y estructural de los hechos y las teorías. El Neopositivismo es el resultado del resurgimiento con fuerza del positivismo y su vinculación con los nuevos desarrollos de la lógica formal, en particular de la lógica Matemática.

Para el Neopositivismo el criterio de demarcación de la ciencia y el criterio de significado es la verificación empírica, es decir, un enunciado tiene sentido, significado y es científico si puede verificarse, es decir, si puede comprobarse empíricamente

La Fenomenología es el Movimiento filosófico del siglo XX que describe las estructuras de la experiencia tal y como se presentan en la conciencia, sin recurrir a teoría, deducción o suposiciones procedentes de otras disciplinas tales como las ciencias naturales. El cometido de la fenomenología es estudiar las esencias de las cosas y la de las emociones. La fenomenología es el estudio de las estructuras de la conciencia que capacitan al conocimiento para referirse a los objetos fuera de sí misma (16).

Pensamiento sistémico es la capacidad de comprender las relaciones entre los diversos componentes de un sistema organizacional que obtiene resultados deseados e indeseados, el pensador sistémico ve los patrones y las estructuras de la organización a través del tiempo desde arriba sin perder de vista los detalles de los procesos, los recursos y las personas que la componen.

Pensamiento complejo, su primera definición no aporta mayor claridad: “es complejo aquello que no puede resumirse en una palabra maestra, aquello que no puede retrotraerse a una ley, aquello que no puede reducirse a una idea simple”. Lo complejo no puede resumirse en el término complejidad y ésta no puede definirse de manera simple. Por otra parte, el modo de pensar complejo no pretende reeditar la ambición del pensamiento simple de controlar y dominar lo real, sino que trata de dialogar, de negociar con lo real.

La palabra complejidad como la palabra caos, usadas en el lenguaje corriente, tienen una carga semántica, ya que se las vincula con confusión, incertidumbre o desorden (17).

Mientras el pensamiento simplificador desintegra la complejidad, el pensamiento complejo integra todos los elementos que puedan aportar orden, claridad, distinción, precisión en el conocimiento, rechaza el reduccionismo, que puede producir una simplificación abusiva. Si bien el pensamiento complejo procura relacionar y dar cuenta de las articulaciones entre diversos aspectos de la realidad que el pensamiento disgregador (una de las formas del pensamiento simplificador) ha separado, aislado, quebrado, sabe de antemano que el conocimiento completo es imposible. En este sentido se formula uno de los axiomas de la complejidad: la imposibilidad, incluso teórica, de una omnisciencia (conocimiento de todas las cosas reales y posibles). Esto implica la afirmación de un principio de incompletud y de incertidumbre (18)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Morín E. Los siete saberes, para la educación del futuro,: UNESCO; 1999.
2. Bunge M. Filosofía para Médicos Buenos Aires: Gedisa; 2012.
3. Garcia JR. Teoría Crítica en las Ciencias Sociales: Conocimiento, Racionalidad e ideología.
4. Morín E. Introducción al pensamiento complejo Buenos Aires: Gedisa; 2001.
5. Reascos N. La Filosofía Latinoamericana un proyecto político y un principio de acción. In Latinoamericana Anuarios, Estudios Latinoamericana. México: UNAM.
6. Heidegger M. The Ontological Priority of the Question of Being Londres: John Macquarrie & Edward Robinson; 1962.
7. (Heidegger M. Ser y Tiempo Madrid: Trotta; 2003.
8. Feimann JP. Critica del neoliberalismo: Planeta; 2016.
9. Gadamer H. El Problema de la Conciencia Historica: Tecnos; |993.
10. Sztajnszrajbe D. Filosofía en 11 frases Buenos Aires: Ediciones Paidós; 2014.
11. Gaos J. Introducción al ser y el tiempo De Martin Heidegger: Fondo de Cultura Económica; 1956.
12. Feinmann JP. La sombra de Heidegger: Seix Barral; 2005.
13. Rivero Weber P. ¿Aprender medicina o aprender a ser médico?
14. Najmanovich D, Lennie V. Pasos hacia un pensamiento complejo en salud. [Online].; 2004. Available from: http:www.fac.org.ar/fec/foros/cardtran/colab/Denise2htm.
15. Maturana H, Varela F. El árbol del conocimiento Santiago: Editorial Universitaria; 1986.
16. Abbagnano N. Diccionario de Filosofía. 4ª. Ed. México : Fondo de Cultura Económica; 2004.
17. Morin E. Introducción al pensamiento complejo México: Gedisa; 2004.
18. Trainini J.BCRL,NC,yo. Medicina basada en la Complejidad, 1ª edición: Estudio Sigma; 2008.